Mi Yo Baluarte

Qué es Mi Yo Baluarte

Mi Yo Baluarte es el sello distintivo de Rosalba Flórez,
psicóloga especializada en psicología jurídica y forense,
y abogada con formación en conciliación extrajudicial y justicia restaurativa.

Es el espacio donde confluyen su experiencia personal con el abuso sexual infantil
y su trayectoria profesional dedicada a comprender el trauma complejo desde la psicología y el derecho.
Un sello que traduce ese conocimiento y esa vivencia en recursos que brindan claridad y comprensión a la vida adulta.

Mi Yo Baluarte está dirigido a mujeres y hombres adultos que vivieron abuso sexual en su infancia y que, aunque no siempre lo reconozcan o no sepan que necesitan comprenderlo,
hoy perciben en su vida las huellas de aquello vivido —en su forma de sentir, decidir o vincularse—.

No es un espacio terapéutico.
Es un sello de conocimiento y orientación,
representado en proyectos, materiales y recursos reflexivos, educativos y didácticos
creados para facilitar la comprensión del trauma complejo desde la conciencia adulta.

A través de herramientas claras y accesibles,
Mi Yo Baluarte facilita que cada persona se apropie de su propio proceso de entendimiento, pueda mirar lo vivido desde el presente, con los recursos y la perspectiva que hoy posee, y encontrar coherencia entre su vivencia y su forma actual de vivir.

Mi Yo Baluarte es el lugar donde el conocimiento se transforma en comprensión humana;
allí, la experiencia se reubica emocionalmente
y la ciencia y la verdad personal se encuentran para crear claridad.

Más que un sello, Mi Yo Baluarte es una declaración ética: el compromiso de mirar lo vivido con rigor y con dignidad.

 

Fundamentos del sello

El trabajo de Mi Yo Baluarte se sostiene en un enfoque profesional que une la evidencia científica con una mirada humana del trauma complejo.
Cada principio, cada recurso y cada proyecto creado bajo este sello se apoya en conocimientos provenientes de distintas disciplinas que dialogan entre sí:

  • Psicología jurídica y forense, que permite comprender los efectos reales del abuso y del silencio, tanto en la conducta como en los procesos de justicia y reparación.
    Neuropsicología del trauma, que explica cómo el cuerpo recuerda, cómo se organizan las respuestas de defensa y cómo pueden actualizarse con nuevas bases de comprensión.
    Psicología narrativa, que ofrece un marco para reorganizar la historia interna y crear asociaciones cognitivas más coherentes.
    Justicia restaurativa, que aporta la dimensión ética: comprender sin revivir, reconocer sin exponer, reparar sin volver al daño.

Estos fundamentos funcionan como un marco de referencia que orienta la creación de proyectos, materiales y recursos reflexivos.
Desde ahí, Mi Yo Baluarte traduce la ciencia en comprensión accesible, rigurosa y humana,
para que el conocimiento deje de ser abstracto y se convierta en una guía práctica, capaz de sostener emociones, pensamientos y decisiones con coherencia y autonomía emocional.

 

Porque comprender el trauma se refleja en la forma de vivir, decidir y relacionarse con presencia.

 

Comprender y reubicar la experiencia

Toda historia deja marcas, pero no todas las marcas tienen que doler.
Lo que llamamos historia emocional es la forma en que el cuerpo y la mente aprendieron a recordar.
A veces no recordamos con palabras, sino con reacciones, con cansancio, con una distancia emocional que se instaló para protegernos.

El enfoque de Mi Yo Baluarte parte de un principio simple y profundo:
lo vivido no se puede borrar, pero sí puede reubicarse dentro de la experiencia humana.
Comprender el trauma complejo no significa volver al pasado,
sino reconocer cómo lo que ocurrió en la infancia aún modela formas de sentir, pensar y reaccionar en la vida adulta.

Cuando comprendemos lo que sucede, el cuerpo y la mente dejan de defenderse de manera automática.
La reacción deja espacio a la conciencia,
y la conciencia permite responder con equilibrio.

Reubicar la experiencia no es cambiar los hechos,
sino cambiar el lugar que ocupan dentro de nosotros.
Ya no se ven ni se sienten desde el niño que lo vivió y lo sufrió,
sino desde la conciencia del adulto que ese niño llegó a ser:
un adulto que puede entender, cuidar y dar contexto a aquello que le ocurrió.

Esa comprensión no es terapéutica: es un acto de claridad ética y cognitiva,
el punto donde la defensa comienza a transformarse en entendimiento,
y la historia interna recupera su proporción justa.

En Mi Yo Baluarte, comprender es un gesto de restitución: el momento en que la historia interna deja de gobernar y comienza a explicarse.

 

Las tres dimensiones: Mi, Yo, Baluarte

MI
“Mi” es una declaración de pertenencia y de restitución ética.
Durante el abuso, el territorio interno —el cuerpo, la voz, la historia— fue tomado por otros.
Recuperar el “Mi” significa volver a ocupar ese territorio simbólico: afirmar que la claridad, la fuerza y la dignidad me pertenecen —a mí—, no al daño ni al silencio.
Desde la psicología y la comprensión neuropsicológica del trauma, este acto de autorreferencia restaura la sensación de propiedad interna y activa los procesos de autonomía y autoconciencia.

YO
El “Yo” representa la identidad consciente: el adulto que puede observar, decidir y actualizar sus defensas.
El trabajo de Mi Yo Baluarte busca fortalecer el yo adulto que integra, en lugar de fragmentar.
Desde la psicología narrativa, este proceso permite reorganizar la historia interna desde la coherencia; en la neuropsicología del trauma, se traduce en una mayor capacidad de autorregulación y discernimiento.

BALUARTE
El baluarte es la estructura viva del sistema nervioso que nació ante una amenaza externa y aprendió a proteger cuando el peligro era real.
Esa amenaza ya no está, pero las huellas internas que dejó permanecen en la manera en que el cuerpo y la mente reaccionan.
El baluarte sigue activo: responde a lo que siente como peligro, aunque ese ya haya pasado.
No es una muralla contra el mundo, sino una defensa automática que puede aprender a actuar desde otras bases: la comprensión, la autorregulación y el conocimiento de lo que ocurre.

Comprender el baluarte es reconocer esa reacción —que fue necesaria—
y enseñarle al cuerpo y a la mente a responder distinto:
no desde el impulso de defensa,
sino desde la conciencia adulta que puede decirse a sí misma:
Te escucho. Te siento. Entiendo tu dolor. Entiendo tu miedo. Importas. Todo está bien ahora.

Cuando eso sucede, la defensa no desaparece: se transforma en cuidado consciente,
una fuerza que protege la dignidad interna sin mantener la guerra encendida

Este es mi sello:
el punto de encuentro entre lo que fui, lo que entendí
y lo que hoy puedo compartir con claridad.

Porque entre guerras internas y juicios externos también se construye fuerza.